Plataformas de economía colaborativa actuales: analizamos todas

Las plataformas de economía colaborativa han llegado para quedarse. El impacto que generan en el PIB del país, del 1,5 % en 2016, las convierten en protagonistas y ejemplo para emprender en España. Se calcula que en España, el 55 % de la población ha usado una de estas plataformas y que el 30 % lo hace regularmente. La facilidad de su uso y su acceso hacen que la población cada vez se decante más por ellas frente a otras soluciones más tradicionales. Sus indudables ventajas, como la atención al usuario, sus servicios y precios, hacen que sean la opción preferida para millones de personas en todo el mundo.

Uno de cada tres usos en España está relacionado con el alojamiento, mientras que el 13 % sería para los desplazamientos, unos usos que corresponderían a Airbnb y BlablaCar respectivamente. Pese a estos grandes usos, se calcula que la mayoría de las personas (80 %) que hacen uso de estas plataformas son jóvenes menores de 25 años, quienes planean seguir usando estas aplicaciones en un futuro. Los retos que tienen por delante las plataformas de economía colaborativa son variados: desde luchar por seguir creciendo en cuota de mercado pese a las barreras de las grandes empresas tradicionales, hasta lograr una mayor penetración en diferentes sectores de la sociedad.

¿Qué les depara el futuro a cada una de estas aplicaciones? ¿A qué se dedican? ¿Cuál es su principal problema o reto para los próximos años? ¿Pueden llegar a crecer más? A continuación se hará un repaso a las mayores plataformas de economía colaborativa que dan servicio en el país.

Se podría definir a una plataforma de economía colaborativa como la colaboración o compartición de gastos o bienes entre personas, generalmente a cambio de una cuantía económica, aunque no necesariamente.

Actualmente, existen estas plataformas en España con un claro éxito:

 

alojamiento wordpress

 

Uber

 

Aunque no opera en todas las ciudades españolas, esta empresa internacional aporta a los clientes una red de vehículos privados a través de una aplicación móvil, desde donde se pueden solicitar sus coches. Su sede está situada en la ciudad de San Francisco, en el estado de California (Estados Unidos). La compañía se enfrenta importantes resoluciones judiciales en Estados Unidos y Europa. En el primer país, la compañía recibió una potente multa por monitorizar la actividad de sus usuarios; en el viejo continente, el Tribunal de la UE ha denegado a la compañía ser declarada empresa de transporte de viajeros, declarándola como plataforma online que es intermediaria entre diferentes viajeros en sus desplazamientos.

En España, su convivencia con el sector del taxi ha creado una grave batalla legal, operando en su caso 5000 licencias, especialmente en la capital española. Las protestas del sector del taxi se han extendido a Colombia, Ecuador y Francia. Su futuro pasa por luchar contra las batallas judiciales abiertas y seguir creciendo, sobre todo en países emergentes, donde actualmente no cuenta con servicio.

 

Cabify

 

Con sede en España, Cabify es una empresa que, como Uber, conecta a usuarios para que los desplazamientos en transporte privado sean más económicos. Lo hace a través de una aplicación. La empresa debe dar el visto bueno para que los conductores puedan formar parte de la plataforma, realizando test psicotécnicos, exámenes médicos y visuales, además de pruebas de toxicología. Con sede en Madrid, la compañía ya opera en Portugal y América Latina, siendo su intención la de extenderse, en primer lugar, por el resto de Europa.

Cuenta con más de un millón de descargas en todo el mundo, la mayoría en España y, desde 2011, los usuarios pueden pagar los servicios a través de sus cuentas PayPal o con una tarjeta de crédito/débito. No obstante, en algunas zonas se está incorporando el pago en efectivo. En varios países, además de coches, cuenta con servicio de motos y bicicletas donde los usuarios pueden alquilar estos dos vehículos para, mayormente, sus desplazamientos urbanos.

Sus servicios son usados mayormente por usuarios de grandes empresas, aunque cada vez más va penetrando en el mercado particular, siendo una gran alternativa de movilidad en las grandes ciudades en plena hora punta. Al igual que Uber, Cabify espera resolver los asuntos legales pendientes que, en algunos estados mexicanos, le impide operar como empresa de transporte. Su extensión a la mayoría de ciudades de España sigue pendiente a la espera de que el Ministerio de Fomento acepte crear más licencias VTC.

 

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BlaBlaCar

 

Siguiendo con el transporte de viajeros, BlaBlaCar es una plataforma francesa con sede en París, completamente legal y fundada en el año 2006. Su lema, “comparte tu viaje en confianza”, ha calado en sus usuarios que, a través de su página web o aplicación, pueden reservar un viaje con un conductor desconocido, el cual debe mostrar los detalles (precio, vehículo, capacidad) del desplazamiento a realizar. Los usuarios del servicio conectan y conciertan el viaje, compartiendo gastos y, en la mayoría de casos, procedencia y destino de los viajes. Viajar con un usuario de BlaBlaCar es legal, contando además con un seguro de viaje que cada usuario paga cuando acepta el viaje.

En España, cada año, más de 3 millones de personas utilizan este servicio, aproximadamente unas 9000 de media al día. Al país llegó en el año 2010, pero no fue hasta 2013, en plena recesión económica, cuando los usuarios comenzaron a usarla con asiduidad. La compañía ha extendido sus servicios por toda Europa, México y Brasil para hacer frente a los altos precios de los carburantes y cubrir trayectos que las compañías de transporte en la actualidad no realizan, dando versatilidad a los usuarios al disponer de conductores que realizan desplazamientos y en horarios fijados.

La comisión pagada a BlaBlaCar supone el 20 % del coste total del viaje, aunque, dependiendo del país, este porcentaje puede variar. El pago sólo se acepta mediante reserva y tarjeta bancaria, siendo imposible el pago en metálico.

Su reto de futuro, además de continuar su expansión en todo el mundo, es el de mejorar la experiencia del usuario, captando cada vez a más viajeros, que en la actualidad son reacios a compartir un viaje con un desconocido. A este respecto, BlaBlaCar confía en sus conductores, aunque se cruzan datos para certificar la autenticidad de los viajes. Los usuarios pueden publicar sus impresiones del viaje, calificando al conductor. Cabe destacar, según informa la compañía, que el 96 % de opiniones vertidas son positivas, siendo expulsados los que más opiniones negativas acumulan o los que alteran las normas y condiciones de uso.

 

Airbnb

 

Fundada en 2008 y con sede en San Francisco (Estados Unidos), la empresa se dedica a ofertar alojamientos a particulares y con usos turísticos. En la actualidad, se extiende por casi todo el mundo en 33 000 ciudades y con 2 millones de propiedades. Cada año se realizan 10 millones de reservas a través de esta plataforma, que ha revolucionado el sector turístico.

A diferencia de otras plataformas, Airbnb no ha recibido críticas por parte de la ‘competencia tradicional’. Al menos en España, los hosteleros aseguran que la compañía cubre un nicho de mercado diferente, el de los viajeros que jamás se plantean la opción de pernoctar en un establecimiento hotelero.

Por otro lado, las grandes ciudades turísticas han visto incrementado el número de turistas que llegan. Ciudades como Barcelona o Nueva York, que baten récords de llegadas de turistas extranjeros, creen que el ‘fenómeno Airbnb’ está detrás de los buenos datos de turismo cosechados. Airbnb, así, potencia el mercado turístico en las ciudades donde opera.

 

Deliveroo

 

Es la plataforma más joven de todas. Su capital y sede se sitúa en Reino Unido, aunque la compañía ha iniciado una profunda expansión de su negocio en Francia, España, Alemania y algunos países asiáticos. Dedicada a la entrega de comida rápida, sus repartidores, famosos ya en muchas ciudades, recogen los pedidos en todo tipo de bares y restaurantes, entregando a sus clientes la comida en sus domicilios.

Rápidamente han surgido nuevas plataformas como Glovo!, aunque ambas compañías aseguran no competir y creen que “hay hueco para todos”. En España, el crecimiento de estas empresas ha sido en apenas un año del 300 % y las empresas han triplicado la plantilla desde su inicio.

Los trabajadores a pie de calle son profesionales autónomos, jóvenes estudiantes, que trabajan mayormente a jornada parcial y que, gracias a las reducciones fiscales para trabajadores por cuenta propia, pueden realizar su actividad sin el pago de grandes cotizaciones a la Seguridad Social que pueden mermar sus ingresos.

La economía colaborativa con empresas con Uber, Cabify o Airbnb han supuesto una auténtica revolución para usuarios y compañías tradicionales, que intentan adaptarse a los nuevos tiempos e ideas que surgen, normalmente, de un duro trabajo de desarrolladores jóvenes, quienes reciben el apoyo de grandes inversores para conseguir emprender el proyecto. En el futuro, estas plataformas y las nuevas que van a ir surgiendo, serán las que generen una mayor oportunidad laboral y de negocio: desde inversores que apuesten por ellas, hasta desarrolladores, técnicos informativos, conductores, repartidores y personas particulares que se benefician directa o indirectamente de sus servicios.

 

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beruby


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