Los brokers, el trading y los entresijos de la bolsa

El mundo broker o el relativo a las inversiones en bolsa en general no ha tenido un comportamiento muy diferente al de otros negocios que experimentan un creciente interés, de forma súbita. Como sucede en la campana de Gauss, hay un ascenso paulatino en el número de simpatizantes e interesados en los entresijos de su funcionamiento, hasta llegar a convertirse en moda. Una vez alcanzado su punto máximo de popularidad y seguidores, empieza a decaer el interés.

Bien es cierto que siempre hay muchos factores y variables que influyen en estos movimientos de masas, pero los brokers, los profesionales capaces, siguen siendo una buena opción financiera para los ahorros ocasionales.

 

¿Qué es un broker?

 

Un broker o agente de bolsa es un individuo que trabaja como intermediario entre los vendedores y los compradores, cobrando una comisión en el momento en el que ejecuta la acción entre ambos. Para dedicarse a estos menesteres, el agente necesita una licencia.

Los agentes oficiales de bolsa son independientes y entre sus tareas está la de conseguir o facilitar a ambas partes opciones que les satisfagan. Buscan clientes inversores para las empresas que lanzan acciones al mercado y, también, dan opciones de inversión a clientes que se interesen por invertir en unas determinadas condiciones. Se encargan, por lo tanto, de cumplir con las expectativas concretas de ambas partes.

 

Diferencias entre contratar un broker y hacer trading

 

No hace muchos años, las familias que querían asegurarse unos ingresos extraordinarios recurrían a los agentes de bolsa, ya fuera de forma independiente o a través de su banco. Dichos agentes o brokers les ofrecían diferentes opciones según su perfil de inversor: más o menos arriesgado, más o menos conservador. Se podía invertir un capital a fijo, por ejemplo, en empresas del tipo monopolio u oligopolio, ya que eran participaciones que subían muy poco y todos los años tenían algún beneficio.

El montante que las familias o individuos querían invertir dependía de su capacidad de ahorro y otros detalles más o menos subjetivos que se debían valorar, pero, en definitiva, el broker respondía a sus necesidades con soluciones específicas.

De un tiempo a esta parte, la gran cantidad de libros relacionados en el mercado, las campañas de publicidad que se han llevado a cabo y los diferentes seminarios, charlas y simposios a lo largo y ancho de toda la geografía han conseguido acercarnos a este sistema. Existe un grupo emergente de personas que le han perdido el miedo a operar en bolsa, que emplean simuladores para “romper mano” o que prueban sin más, desde pequeñas cantidades hasta lo que se quiera arriesgar.

El trading es una práctica que consiste en comprar un valor al alza, para venderlo posteriormente más caro o vender otro que se cree que va a desplomarse, para comprarlo luego más barato. Se trata de movimientos que, en su mayoría, suelen ser rápidos y que aúnan un componente predictivo. Las plataformas online que tratan de captar a clientes para el trading ofrecen diferentes recursos para la toma de decisiones, como estadísticas, movimientos de otros traders más expertos y diferentes previsiones.

Todas las opciones y las acciones anteriormente citadas van dirigidas a la captación de clientes pequeños, de inversores o de “jugadores”, que sigan alimentando las arcas de los grandes profesionales del trading, y por eso es fundamental no desvirtuar las capacidades de un broker.

Un profesional puede orientar a los usuarios para que minimicen sus riesgos, puede aconsejarles y puede guiarles desde su experiencia y su formación. Cuando un cliente puede permitirse el lujo de perder una considerable cantidad de dinero, en el peor de los casos, puede permitirse el lujo de ser arriesgado y de asumir ciertas variables. Factores, todos ellos, que un broker debe valorar desde la honestidad para con sus clientes.

 

Intrusismo entre brokers

 

Esto no es de extrañar, pues como se explicaba al principio del texto, todos los empleos que sufren un interés tan apabullante se convierten en objetivo principal de aquellos que buscan dinero fácil, fama o clientes. Aprovechar la coyuntura se convierte en la tarea de listos y listillos, que aprovechan la fama del momento para montar su telaraña.

Este tipo de acciones son algunas de las que contribuyen al “principio del fin”, ya que desvirtúan el oficio, con el consiguiente riesgo de decepcionar a muchos clientes que, quizás, no vuelvan a interesarse. El intrusismo laboral es un gran perjuicio, tanto para profesionales especializados de cualquier sector como para productos financieros, que se ven relegados al olvido o al interés de las minorías.

 

¿Quiere decir esto que la bolsa no es una buena opción?

 

La bolsa sigue siendo una opción, por supuesto. Las personas ajenas al mundo broker pueden ver este sector como muy complejo, difícil de entender o de seguir y terriblemente arriesgado. Es normal que, cuando no se comprende algo, produzca rechazo y, por otro lado, que cueste confiar en los profesionales que abanderan tales prácticas, pero ¿cómo saber si dichos profesionales son de fiar? Difícil, pero el hecho de que tengan licencia, al menos, hace suponer que conocen el mercado y su oficio.

Actualmente, sigue existiendo el perfil del ahorrador, el individuo que sistemáticamente guarda un porcentaje mensual de sus ingresos para imprevistos de futuro o para otros gastos posteriores. Ese dinero puede invertirse en renta fija, en valores conservadores y en acciones que aporten un mínimo de garantías, y hablar con un broker para conocer cuáles son esas opciones existentes es la mejor decisión posible.

También existen perfiles más temerarios, los de personas capaces de invertir un fijo mensual que no temen perder. Por contrapartida, ese tipo de acciones más arriesgadas podrían aportar beneficios más sustanciales, aunque la posibilidad de éxito en dichas operaciones se reduce. No hay pros sin contras.

Lo cierto es que las diferentes opciones de inversión que existen no se pueden tomar a la ligera. No es algo que pueda decidirse sin más ni algo que pueda asumirse tras leer un libro o asistir a un acto público relacionado con el sector. Es necesario confiar en un agente de bolsa capacitado, cuya licencia para ejercer así lo certifique.

 

¿Hay diferentes tipos de licencias?

 

Así es, por lo que es muy recomendable investigar un poco antes de contratar a un broker para que maneje los ahorros. Estos son algunos de los distintos tipos de agentes:

Agentes de bienes raíces: sus requisitos a nivel estatal son los más estrictos para el desempeño de su labor.

Agentes de bolsa, que asesoran y gestionan las transacciones de renta variable y otros valores de los mercados financieros.

Agentes corredores de apuestas, que admiten apuestas e intermedian entre los apostadores.

Un broker debe ofrecer también una serie de garantías, facilitar todas las explicaciones que le sean solicitadas y disponer de una buena cartera de clientes que le brinde una posición de seguridad y confianza.

Si se trata de un broker online, la posibilidad de investigarle a través de foros y plataformas es relativamente más sencilla, además de comprobar detalles importantes como su web y otras variables que puedan ofrecer una opinión global de su profesionalidad.

En el Estado español existe un organismo encargado de supervisar a todos los agentes de bolsa e intermediarios financieros en activo: se trata de la Comisión Nacional del Mercado de Valores o CNMV, por lo que es un distintivo indispensable que puede comprobarse.

 

¿Todos los brokers operan en todas las bolsas?

 

No, ni una cosa ni la otra. De hecho, lo normal es que cada broker disponga de un territorio, tipo de producto o bolsa en la que suela operar. Esto sería como una especialización, dentro de todas las posibilidades del mundo broker. Si quisiera contratarse a un agente de bolsa, sería interesante conocer su ámbito de acción para saber si es un mercado que interesa o no.

Por otro lado, cada mercado tiene sus horarios, sus productos y sus condiciones, no es lo mismo operar en Japón que invertir en empresas norteamericanas. Un broker debe controlar su campo de acción, seguir cualquier tipo de variable, conocer opciones, estar al día en cuanto al tipo de productos que se ofrece y todo lo relacionado con esos productos. Toda la información será necesaria en la toma de decisiones y, nunca se sabe, cuál será la más determinante.

Dentro de cada mercado, cada profesional escoge el tipo de productos con los que quiere trabajar y eso también es algo que los clientes deben saber, antes de decantarse por contratar sus servicios como intermediario.

Por otro lado, un broker ofrecerá a sus clientes una serie de información que los tenga al corriente de todos los detalles y fluctuaciones del mercado que afecten a sus finanzas, e incluso otros que podrían interesarles, según su perfil, para obtener un mayor rendimiento económico.

Otra de las variables, a la hora de confiar en un broker o stockbroker, es conocer su coste, cuánto va a costar su trabajo como intermediario y todos los pormenores del desarrollo de su trabajo.

 

Brokers con estrategia

 

La estrategia que cada profesional sigue suele ser algo personal, con un componente experiencial y que varía de unos clientes a otros. Si se prefiere invertir a corto, a largo, hacer muchas operaciones rápidas o confiar en valores que agrupan a una serie de empresas, dependerá del tipo de cliente, de la inversión y de las decisiones estratégicas del profesional.

Se pueden adquirir acciones para mantenerlas en el tiempo (largo plazo) y así, cuando se revaloricen, cobrar los dividendos hasta venderlas. En este caso, debería optarse por un broker que dominase la práctica, recomendase esa estrategia y no cobrase comisión de custodia o por el pago de los dividendos.

Si por el contrario, la estrategia se basa en realizar muchas operaciones de adquisición y venta de valores, la comisión de custodia también debería ser lo más baja posible, pero deberá optarse por un broker cuyas tarifas de compraventa fuesen mínimas.

 

La confianza es un aspecto básico

 

En el momento en el que alguien decide delegar la gestión de un dinero a un tercero, la confianza es algo básico. Existe una serie de valores subjetivos que, en estos casos, deben tenerse en cuenta. Si se comprueba que un profesional es de confianza, que cuenta con suficiente experiencia, que opera en mercados interesantes, que se mueve entre valores y productos recomendados, cuyas tarifas son adecuadas al caso y ofrece seguimiento pormenorizado, la elección es perfecta. Pero falta el factor feeling que es básico también en las relaciones económicas.

Un broker debe ser claro, honesto y paciente, tener tablas y recursos que le aporten carisma y permitir a cualquier usuario, por lego que este sea, seguirle en sus explicaciones, pues al fin y al cabo va a ser esa persona la que maneje las finanzas que se le confían, una labor nada desdeñable. Por eso es importante que parezca que realmente se toma las cosas en serio y que va a velar por los intereses de sus clientes.

 

Impuestos: hay que contar con todas las variables

 

Finalmente, debe hablarse de los impuestos. Es importante que un gestor financiero, o el propio broker, conozca los detalles relativos a las implicaciones que la Hacienda pública tiene en la compraventa de acciones para el individuo.

No es solo comprar, vender o invertir; una vez se entra en este tipo de mercado, todas las acciones que se llevan a cabo tienen repercusiones. El agente ofrecerá todo tipo de detalles que aporten tranquilidad a sus clientes, sin omitir datos que puedan llevar a error a la otra parte y actuando desde la transparencia y el conocimiento.

Al final, la decisión es de cada uno y un broker no deja de ser un profesional preparado, pero toda relación financiera debe basarse en la honestidad. Es muy recomendable contar con una persona de confianza para hacer crecer los ahorros y optar al mercado financiero con opciones que garanticen el éxito.

La bolsa de valores tiene mucho que ofrecer y una gran capacidad de atracción de clientes, pero es de la mano de un broker desde donde se debe iniciar la andadura por sus aguas pantanosas, así un “juego” nunca será tan ventajoso.
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