Food styling: una profesión de futuro

Las redes sociales como Instagram y Pinterest cada vez están más en boga y es común ver cómo mucha gente tiene por costumbre subir a la red fotografías de su comida. Platos alineados, alimentos colocados estratégicamente para realzar los colores… son solo algunas de las cosas que pueden verse en este tipo de imágenes.

Algunas de estas personas han conseguido profesionalizar esta actividad, que se conoce hoy con el nombre de food styling. A continuación, se explicarán los detalles de esta profesión pero, antes, es necesario hacer una distinción entre food stylist y home economist.

 

¿Food stylist home economist?

 

Ambas profesiones están destinadas a ofrecer una imagen estética de los alimentos, pero no consisten exactamente en lo mismo. Mientras que el food stylist se ocupa del entorno y la atmósfera que rodean los alimentos a la hora de fotografiarlos, el home economist se encarga también de cocinar, intentando sacar a la luz el mejor aspecto posible de los productos.

Muchas veces no se hace distinción entre ambas profesiones pero hay que tener en cuenta que, mientras el primero se encarga de emplatar y seleccionar los elementos que formarán parte del bodegón, el segundo se ocupa, además, de cocinar.

 

Salidas profesionales

 

A pesar de esta distinción que se acaba de apuntar, las salidas profesionales para ambos casos son parecidas. Si bien podrían encontrarse más trabajos que requieren de estos profesionales, hay dos sectores en los que esta profesión constituye una alternativa laboral.

El primero de ellos es el sector editorial. Cuando el lector lee un libro de cocina, no puede recurrir a los sentidos del olfato y el gusto y es por ese motivo que el aspecto visual adquiere relevancia, convirtiéndose en el punto de mayor atención. Lo que distingue el trabajo en este sector es que no se fotografía un producto, sino un proceso, y se intenta convencer al lector para que empiece un proceso creativo y se lance a poner en práctica la receta.

Otro sector en el que toma relevancia esta profesión es el de la publicidad y, en él, sí que cobra importancia el producto. Es por ese motivo que cada alimento debe presentar un aspecto perfecto y el home economist o el food stylist deberá escoger, entre todas las unidades, aquellas que se vean más apetecibles.

 

Influencers y colaboración con marcas

 

Como se ha dicho anteriormente, gran parte del impacto de esta nueva profesión viene de redes sociales como Instagram o Pinterest, donde una gran cantidad de usuarios comparte imágenes de sus comidas.

Emprender un camino como food stylist o home economist no tiene por qué significar trabajar directamente con editoriales o en la plantilla de una empresa y es que hay profesionales que llevan a cabo su trabajo dentro de las redes sociales. Lo que empezó como un hobby para muchos ha acabado convirtiéndose en una alternativa natural y es que las marcas han empezado a contactar con los usuarios que tienen éxito en las redes con sus fotografías de food styling.

Así pues, hay usuarios que, gracias a compartir en las redes sociales este tipo de imágenes, han acabado ganando dinero gracias a la colaboración solicitada por las marcas.

 

Trucos para mejorar la apariencia de los alimentos

 

Si bien es cierto que se intenta que la comida sea lo más real posible, hay veces que se utilizan trucos para que esta sea más apetecible visualmente.

Un ejemplo de estos trucos es el uso de alfileres para mostrar mejor el relleno de los bocadillos o, en algunas ocasiones, incluso el uso de bluetack. Otro caso se da con las verduras, que se utilizan casi crudas y se pulverizan con agua para dar un aspecto de mayor frescor.

Hay que tener en cuenta que hay un fondo de realidad en estas fotografías y es que los platos son realmente comestibles. Sin embargo, es necesario considerar que, en los libros o en la publicidad, no se tienen en cuenta los aspectos olfativos o de sabor y es por este motivo que hay que intentar crear el mayor impacto visual posible.

 

Consejos y recomendaciones

 

El primer consejo que ha de tener en cuenta un profesional del food styling es que debe encontrar su propio estilo y no ser pretencioso, sino dejar que las fotografías le salgan de dentro.

Otro punto muy importante es el entorno: si bien es común el uso de objetos de atrezzo como, por ejemplo, hojas, no hay que excederse con los mismos. Siempre hay que tener presente que lo primordial es la comida y eso es lo que debe destacar. Por eso, los elementos de atrezzo deben tener relación con el plato y es mejor evitar las telas de colores demasiado brillantes y los platos y vasos con estampados que llamen la atención.

Un elemento indispensable para que la comida tenga el mejor aspecto posible es la luz y es por ese motivo que es aconsejable tomar las fotografías en el momento del día con más claridad. La luz natural es preferible a la luz artificial y favorecerá más a la imagen si no le da de una manera demasiado directa. Así pues, es mejor apostar por la mínima expresión y buscar una luminosidad apropiada para fotografiar el plato que rodearlo de elementos decorativos que recarguen la imagen.

En cuanto a la cámara, no es aconsejable utilizar las de los teléfonos o tablets y es que estas no captan bien el volumen de los alimentos. Para escoger el plano, hay que tomar en cuenta que acercarse a la comida hará que esta tenga un aspecto más apetecible y que, orientando el plano de arriba hacia abajo, se captan mejor todos los detalles.

Teniendo esto en cuenta, se puede llevar a cabo un buen food styling. En el caso de que, una vez colocados todos los elementos para realizar la fotografía, no se quede satisfecho con el resultado, es preferible retirarlo todo y volver a empezar.

 

Casos de éxito

 

Una vez se ha explicado en qué consiste esta profesión y cuáles son los mejores consejos para llegar a un buen resultado, es conveniente terminar exponiendo algunos casos de éxito. Hasta hace poco tiempo, este trabajo permanecía en la sombra, pero las redes sociales le han dado visibilidad y, con ello, se han dado a conocer algunos casos que gozan de gran acogida.

El primer caso del que se va a hablar es el de María Ángeles Torres, una home economist que realiza numerosos trabajos para publicidad y destinados al sector editorial. Esta profesional empezó como chef a domicilio y llegó a este trabajo, tal y como ella dice, sin saber que existía. A través de un cliente, una editorial contactó con ella para que cocinara unas recetas para revista con la finalidad de obtener unas fichas. Después de este encargo, recibió otros y combinó esta nueva profesión con su anterior empleo durante unos meses. Ahora se dedica exclusivamente a ser home economist gracias al amplio volumen de trabajo que recibe.

Laura López es un ejemplo de los influencers de los que se ha hablado anteriormente, y es que ella empezó en esta profesión con un hobby. Empezó hace tres años a hacer este tipo de fotografías gastronómicas en la cocina de su casa, con lo que tenía a mano y sin mayores aspiraciones laborales. Hoy en día, ya cuenta con 160.000 seguidores en Instagram y las marcas la llaman para que promocione sus productos porque saben que tiene un amplio público al que le gusta la gastronomía y el estilo de sus imágenes. Ha llegado incluso a publicar su propio libro de la mano de la editorial Planeta de Libros.

No se puede terminar este artículo sin hablar de las empresas que ya se han creado para responder a la necesidad de las marcas de fotografiar sus productos desde el punto de vista del food styling. Este es el caso de la empresa Mortimer & Max, que lleva años en el sector y trabaja con las editoriales más importantes, así como con restaurantes y marcas de prestigio internacional. Una de los restaurantes con los que trabajan es La Tagliatella, un conocido restaurante italiano que presta mucha atención a la estética de sus platos. No solo se encargan de preparar el entorno y hacer la fotografía, sino que ofrecen también servicios de retoque fotográfico.

Así pues, se puede concluir que esta profesión existe desde hace años y que es común desde hace tiempo que haya fotografías en los libros de cocina y que se incluyan fichas con recetas en determinadas revistas. Sin embargo, ha sido con el auge de las redes sociales que se ha visibilizado este trabajo, de modo que muchos profesionales han decidido emprender esta alternativa laboral.

Hoy en día, el food styling se ha convertido en un servicio indispensable para las marcas que quieren hacer publicidad de sus productos y para las editoriales que quieren publicar libros de cocina. Así pues, los casos de éxito en esta profesión son cada vez más numerosos, convirtiéndose el food styling en una profesión de futuro.

 

 
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