Escritor de viajes: más que un trabajo, una pasión

Cuando somos pequeños tendemos a decir que queremos ser policías, bomberos, veterinarios, astronautas, estrellas del pop, etcétera. Pero conforme vamos creciendo y madurando nos vamos dando cuenta de lo que realmente nos gusta. Abogados, ingenieros, empresarios, periodistas, escritores… porque queremos trabajar en algo que nos apasione y si eso lo podemos mezclar con nuestro hobby mucho mejor.

Uno de los grandes pasatiempos de nuestros días, en parte gracias a la globalización, es el poder desplazarse casi a cualquier parte del mundo sin demasiados recursos ni grandes obstáculos. Viajar aporta experiencias maravillosas, permite descubrir culturas nuevas y conocer personas para todos los gustos y colores. Es importante promover esta actividad para que la población tenga ganas de experimentar y vivir aventuras. A eso es a lo que se dedica el escritor de viajes, a visitar distintos lugares y vivir. Así de sencillo. Tenemos la necesidad de que alguien cuente ese tipo de cosas, bien para tomar impulso y comprobarlo por nosotros mismos, o bien porque a falta de recursos necesarios que nos impiden poder hacerlo realidad, nos trasladamos mentalmente al lugar que nos esté narrando el autor.

 

Trabajar en una pasión

 

Sea como fuere, el escritor realiza una gran labor, interesante y fantástica, pero todo trabajo implica un esfuerzo y este no es menos. La persona que se quiera dedicar a esta actividad debe cumplir algunos requisitos. Para empezar, es imprescindible que le guste tanto escribir como viajar, tener afán de supervivencia. Lo primero porque puede que vivas la mayor experiencia de tu vida con aventuras increíbles, pero si no sabes plasmarlo por escrito, el lector no percibirá esa fuerza y la historia perderá su magia. Para mejorar las técnicas de escritura es importante que el viajero lea mucho. Y normalmente un buen escritor, es un buen lector. Los escritores deben tratar de enfocarse en cuál sería su público objetivo y transmitir, mediante letras, las sensaciones que le gustaría hacerles llegar. Por ese motivo, los detalles son importantes pero no en abundancia ya que pueden resultar tediosos para el lector. Un buen recurso para evitar eso es contar las propias experiencias, los obstáculos vividos en forma de anécdotas, del escritor.

 

Recorriendo mundo

 

Si no te gusta viajar simplemente este trabajo no es para ti, porque es fundamental que el escritor escriba sobre los lugares que ha visitado personalmente para contar la experiencia de primera mano, tal y como la ha vivido. Para ello, es recomendable que el viajero vaya anotando todo aquello que le llame la atención, aquello que vea, escuche, huela o todo acontecimiento que le provoque sensaciones. De este modo, anotando los pequeños detalles, podrá plasmarlo en el papel sin que se le olvide algo interesante. Se trata de experiencias donde se obtienen una gran cantidad de conocimientos nuevos, por lo que uno no debe fiarse totalmente de su memoria si quiere que el resultado final merezca la pena.

Es de vital importancia viajar con una mentalidad abierta, que no esté llena de prejuicios, para poder captar la esencia del nuevo lugar. Este estará lleno de nuevas culturas, el autor pasará por comportamientos personales propios del lugar que está visitando, asimismo tiene que tener en cuenta que la mentalidad de esas otras personas puede ser diferente a la suya y que podrá obtener una gran cantidad de nuevos conocimientos desconocidos para él o ella. Observar las diferentes costumbres puede hacer cambiar la percepción que tenemos sobre nuestro propio lugar de residencia. Porque esos nuevos destinos te harán sentir emociones que difícilmente olvidarás.

 

Escritor en papel de periodista

 

Es recomendable compartir tus escritos con los más cercanos porque de este modo puedes comprobar sus expresiones acerca del mismo y solucionar las posibles dudas con las que se encontrarían los lectores. Además, hay que tener muy presente que todo lo redactado debe ser de cosecha propia y nunca recurrir al plagio, respetando el trabajo ajeno. Por este motivo la investigación realizada por el autor debe ser rigurosa basada en recopilar versiones de las diferentes personas del lugar que visites plasmándolas desde el respeto y, además, complementada con las observaciones propias desde un punto de vista crítico. No hay que olvidar actualizar la información recogida en días previos si se vuelve a visitar un mismo espacio, verificando cada uno de los datos que irán publicados para no caer en el error. Por último, tener en cuenta que el escrito no solo puede ir destinado a revistas o publicaciones, sino también puede ser parte de folletos y guías, por lo que el autor debe conocer los formatos. El escritor se convierte en una especie de periodista en busca de nuevas aventuras.

Este es un trabajo hecho para ser disfrutado, no hay que verlo como una obligación sino una forma de hacer llegar a los demás por qué deberían de vivir nuevas experiencias y todos los beneficios que les aportarían.

 

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