El retoque fotográfico como actividad profesional

 

El campo de la fotografía es tremendamente amplio desde un punto de vista laboral y profesional. Desde la fotografía artística a la periodística, pasando por la fotografía comercial en sus muy distintas áreas o la fotografía de pasarela y moda, hasta los reportajes de eventos y celebraciones, todas ofrecen un gran mercado donde el profesional puede encontrar su hueco.

Aunque es muy frecuente, sobre todo en determinadas ramas, que sea el propio fotógrafo quien se encargue de la posproducción, casi todas las fotografías han de ser ajustadas y adaptadas a los formatos de los medios específicos donde van a ser utilizadas y para ello son necesarios otros profesionales dedicados a esta labor.

Ajustes de luz y de tamaño, retoques de color, matizados o suavizados y muchos otros procesos, serán normalmente imprescindibles, bien sea que la fotografía vaya a ser utilizada en un medio impreso, o en una página web, o un catálogo en formato digital, o expuesta en una valla publicitaria.

Además, en otras ocasiones, será necesario incluir otros componentes de la misma en lo que conocemos como procesos de fotomontaje, que pueden suponer, desde cambiar fondos a incluir textos u otras imágenes complementarias, hasta otros efectos y múltiples tratamientos visuales enfocados a conseguir su perfecta adecuación al objetivo que se persigue.

Este campo por sí mismo, lo que se denomina postproducción fotográfica, ha adquirido una relevancia tal con los nuevos medios digitales y tecnologías de la comunicación, que se ha convertido en una profesión con entidad propia e infinitas posibilidades laborales.

 

¿Qué compone el retoque fotográfico profesional?

 

Si se atiende a las definiciones que circulan de forma generalizada, desde Wikipedia a la mayoría de blogs, libros y foros, se entiende el retoque fotográfico de una forma muy limitada y, en ocasiones, con ciertas connotaciones peyorativas, ya que su definición más común atiende, tan solo, a los aspectos que la conducen a una distorsión de la realidad o falseamiento de la verdad.

Pero el retoque fotográfico es mucho más que eso y reviste una dignidad profesional muy elevada, a la par que el dominio de unas técnicas muy depuradas y una fuerte sensibilidad artística.

Tres son las grandes áreas que definen el retoque fotográfico:

 

Revelado

 

Cuando el fotógrafo profesional realiza un reportaje fotográfico digital, que es la forma más común actualmente, no lo hace en el formato más convencional que todos conocemos como JPEG, sino que realiza las tomas en un formato que aporta mucha más información como es el formato RAW.

Sin embargo, este formato no es directamente utilizable, sino que se configura como una gran base de datos sobre la fotografía que requiere de un procesado posterior, al igual que se hace con la fotografía analógica desde el negativo, y donde se trabaja, desde la luz al color, pasando por infinidad de parámetros y detalles que incluyen la textura, el grano y todos los conceptos de la fotografía clásica, como apertura de diafragma, exposición, etc., en un proceso de revelado que le da sus características de visualización definitivas.

El proceso técnico es sumamente detallado y laborioso, ya que, entre otras cosas, ha de optimizar el rendimiento visual para el medio al que va destinada, siendo necesario, en la mayoría de los casos, realizar distintos ajustes de revelado sobre el mismo “negativo”.

Los programas que se utilizan para este proceso suelen revestir características muy profesionales y no se distinguen por ser económicos, por lo que para iniciarse es muy recomendable utilizar programas open source o libres, como es el caso de Photivo que, además, nos aportan todas las prestaciones y posibilidades técnicas profesionales y una comunidad muy colaborativa.

 

Retoque

 

Esta es la parte más conocida. En ella se trabaja la imagen con todo tipo de recursos técnicos, orientaciones y objetivos, desde los famosos tratamientos de suavizado de piel o corrección de formas en los cuerpos, procesos de iluminación accesoria y otras muchas características, a efectos que pueden convertir la fotografía en algo totalmente diferente al original.

Existen infinidad de programas para el tratamiento de imágenes en este sentido y los profesionales no suelen utilizar solo uno, aunque no hay prácticamente nada que no se pueda realizar con los más generalistas. Volvemos aquí a recomendar la utilización de un programa libre como es GIMP, donde se encontrarán todas las herramientas necesarias para realizar el retoque más profesional.

 

Composición

 

En este capítulo, el profesional realiza lo que se conoce como montajes, que pueden tener infinidad de tratamientos y objetivos, desde la simple rotulación insertada en la fotografía como un titular, firma o descripción, a la eliminación de fondos y su sustitución por otros o la combinación de varios fotogramas superpuestos o combinados en un solo pictograma.

 

¿Cómo introducirse en este sector profesionalmente?

 

Lo fundamental es iniciarse en las técnicas hasta dominarlas y, en este caso, la actividad profesional más recomendable es comenzar a trabajar para otros en un estudio, agencia o similar, ya que, aunque se realicen cursos de formación específicos, será imprescindible conocer a fondo los secretos de una profesión tan compleja y descubrir el mercado al que se dese orientar la actividad profesional.

Si ya se cuenta con una cierta experiencia, será muy importante elaborar un buen book de muestras que puedan expresar nuestra forma de trabajar. Este será la presentación para nuestros posibles clientes.

Ofrecer otras capacidades accesorias como la maquetación o desarrollo de slides shows y presentaciones, será un complemento muy atractivo para aquellas empresas que buscan colaboradores freelance de confianza.

En muchas ocasiones, el cliente puede ser una empresa final directa, pero en otras se encontrará en empresas gráficas, desarrolladores web, empresas de marketing y publicidad, y sectores profesionales, en general, dedicados a este tipo de servicios para empresas, donde el trabajo será evaluado por profesionales que requerirán una experiencia y un resultado técnico mucho más exigente.

Si la decisión es comenzar de forma autónoma directamente, existen numerosos portales donde se requieren este tipo de trabajos por un buen número de empresas, muchas de ellas emergentes. Aunque no se suelen pagar muy bien, pueden ser una vía muy interesante para la formación, adquirir la experiencia necesaria y poder configurar un book o porfolio que abra las puertas a otras posibilidades.

 
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