El póker profesional como opción de emprendimiento

No todos los jugadores, por buenos que sean, están capacitados para dedicarse al póker profesional. En este juego y, sobre todo, a niveles profesionales, el talento no lo es todo. Una buena salud psicológica, capacidad analítica, habilidad y estudio se alzan, además, como las principales premisas para que alguien pueda vivir del póker sin temor a tener que tirar la toalla a las primeras de cambio.

Aunque la cara más vistosa del póker profesional es la del éxito, lo cierto es que el camino que hay que recorrer hasta adquirir un cierto posicionamiento y subir de nivel puede resultar arduo. Por ello, es necesario el aprendizaje de ciertos consejos para desarrollar una actividad que, a la larga, permite alcanzar jugosos ingresos y conocer mundo, lo que favorece el bagaje personal de cada jugador profesional.

Ante todo, hay que tener en cuenta que las exigencias que requiere el póker, en niveles profesionales, distan mucho de lo requerido a bajos niveles relacionados con el mero hobby. Por ello, antes de tomar la decisión de hacer del póker una actividad profesional, un verdadero modelo de negocio, es importante tener en cuenta ciertos criterios de cabecera que nunca deben ser abandonados durante el ejercicio de esta profesión.

 

Salud y psicología

 

Que el póker, en ocasiones, requiera cierta agresividad para ganar una mano no significa que el jugador tenga que ser agresivo, en el aspecto psicológico. Se ha de contrastar que el aspirante a profesional sea un individuo capaz de domar sus impulsos, por lo que siempre es aconsejable un pormenorizado estudio, que certifique una óptima salud psicológica.

Además de los fundamentos teóricos, la cabeza es la principal arma de un jugador de póker, por lo que la materia prima ha de estar en un óptimo estado antes de iniciar la aventura profesional con visos de que sea verdaderamente viable.

 

Modelo de negocio profesional

 

El póker profesional no está alejado de las directrices básicas de cualquier modelo de negocio al uso. Aunque no sea lineal, se hace imprescindible contar con el preceptivo plan de viabilidad acorde a cualquier actividad iniciada por cuenta propia.

Se trata de una carrera en la que los jugadores menos talentosos pueden generar ganancias a corto plazo, pero está demostrado que tan solo los buenos jugadores, correctamente formados con el cumplimiento de rutinas personalizadas, son los que sobreviven a largo plazo.

 

Protección de tu bankroll

 

Se trata de la principal premisa para que un jugador pueda dedicarse al póker profesional sin que ello afecte a los activos financieros necesarios para satisfacer sus necesidades cotidianas. Aunque es cierto que, en muchas ocasiones, tras estudiar el comportamiento de la mesa, puede surgir la tentación de volcar toda la banca para poder entrar en una determinada mesa, lo normal es que esta decisión pueda resultar fatal, por ínfimas que sean las posibilidades de pérdida.

Hay que tener en cuenta que los activos reflejados en el bankroll son la verdadera herramienta de trabajo del jugador profesional de póker, por lo que nunca es aconsejable, por factible que pueda resultar a priori una ganancia, dejar la banca sin fondo de maniobra.

El hecho de no proteger el bankroll ha acabado con carreras prometedoras de buenos jugadores que, en un momento dado, se dejaron llevar por sus impulsos. Por ello, es preferible que cada jugador se ciña a sus propias normas, descendiendo, incluso, de nivel, antes de poner en juego todo el capital de su banca.

 

Prevenir el tilt

 

En póker, la adopción de una mala estrategia o simple racha negativa puede desembocar en un estado de frustración que, a buen seguro, será aprovechado por los adversarios. Se trata de un estado difícilmente evitable, pero fácilmente reconocible por los jugadores expertos. La diferencia entre un buen jugador y un jugador profesional radica, en muchas ocasiones, en que los segundos tienen la capacidad de identificar a tiempo un estado pretilt, por lo que pueden virar a tiempo su estrategia sin que aparezcan la ira y animosidad más impulsivas, que puedan dar al traste con los objetivos.

 

Capacidad analítica

 

Del mismo modo que se ha de evitar el tilt, el jugador tiene la obligación de descifrar en sus contrincantes ciertos estados de excitación propios de los resultados no deseados. Por ello, es preciso que el profesional del póker cuente con una debida capacidad analítica, con el objetivo de examinar el escenario, para, en tal caso, dar un golpe de efecto a su estrategia.

 

Formación y estudio

 

Para afrontar el desarrollo de una actividad profesional como el póker, que requiere una exigencia máxima, la formación específica cobra, en este escenario, un valor añadido. De esta forma, es necesario que el aspirante a jugador profesional se nutra de información valiosa mediante tutoriales contrastados e, incluso, a través de escuelas enfocadas a tal efecto, donde podrá realizar un proceso de formación en el mundo profesional, a la vez que podrá ir adquiriendo sus primeros ingresos antes de iniciar su andadura en solitario.

A tenor de la experiencia y por buenos resultados que el aspirante haya ostentado en bajos niveles, es un error aventurarse a entrar en los circuitos profesionales sin la preceptiva formación para resultar verdaderamente competitivo.

 

Balance equilibrado entre estudio y juego

 

Un error que cometen muchos de los jugadores profesionales de póker en sus inicios es el de desequilibrar la balanza entre estudio y juego. El aspecto teórico es una variable imprescindible, tanto como el juego en sí, pero ambas deben tener un equilibrio entre sí. Por tanto, los excesos de una opción, en detrimento de la otra, podrán ser, a la larga, un hándicap en la carrera profesional. Por ello, es necesario optimizar el tiempo con un balance equilibrado que oscile entre el reparto igualitario de tiempo, con un 50 % para cada opción; o, como mucho, con un reparto de un 70 y 30 % para cada una de ellas.

 

Concentración a través de ejercicios de meditación

 

La cabeza de un jugador de póker profesional ha de estar liberada y exenta de elementos que puedan perjudicar el desarrollo de su acción, al menos, en la medida de lo posible. Para lograr tal reto, la concentración a través de ejercicios de meditación se postula como una de las técnicas más utilizadas en los circuitos profesionales. En este sentido, aparecen filosofías beneficiosas, como el mindfulness, que también incluye técnicas de relajación para optimizar el rendimiento.

 

Dedicación completa

 

No son pocos los jugadores amateurs que conciben de forma errónea la posibilidad de desempeñar su actividad laboral y fantasean con compaginarla con el juego. Lo cierto es que el póker profesional requiere una dedicación completa, ya que se trata de una actividad compleja y que exige mucho tiempo. Toda una lista de deberes y sacrificios que, a largo plazo, siempre y cuando se cumplan los cánones establecidos, arrojará beneficios, lo que permitirá disfrutar de la cara más vistosa del juego.

 

Equilibrio personal

 

Si, anteriormente, se han citado algunas de las principales recomendaciones para la iniciación de un jugador en el póker profesional; no es menos cierto que, una vez el jugador esté física y mentalmente preparado para afrontar la actividad, se abrirá un nuevo mundo de experiencias y oportunidades.

El póker permite conocer mundo, viajar a multitud de países y conocer otras culturas. Todo ello repercutirá en el enriquecimiento del bagaje personal.

 

Control del ego

 

En el póker profesional, el ego excesivo puede ser el peor de los enemigos de un jugador. Más, incluso, que los adversarios que forman parte de la mesa. Está comprobado que la exaltación del ego, no solo en el juego, sino también en otros aspectos cotidianos de la vida, tan solo acarrea limitaciones formales que dificultarán consecución de los objetivos a alcanzar. Por ello, es necesario creer en uno mismo y valorar la capacidad propia, aunque sin caer en la distorsión de la realidad, que fomenta un ego sin control.

Planificación, gestión y cumplimiento de una rutina

 

Todo aspirante a jugador de póker profesional ha de establecer un modelo de acción a través de las denominadas rutinas de hábitos relacionadas con el ejercicio profesional. Su planificación, gestión y cumplimiento ayudarán a mejorar el aprendizaje, a la vez que otorgarán soluciones para salvar los obstáculos que todo jugador encuentra a lo largo de su trayectoria profesional. Es una política adecuada para intentar reducir a la mínima expresión ciertos momentos de desmotivación que pudiesen surgir en el camino.

Existen profesionales encargados de diseñar rutinas personalizadas de juego y estudio, con el objetivo de que estas se ajusten a las exigencias de cada jugador, dependiendo de sus necesidades.

 

En resumen, aunque el póker profesional tenga una faceta vistosa, es necesario tener en cuenta que una trayectoria exitosa lleva aparejado un cúmulo de requisitos ineludibles que hay que cumplir no solo para ser un buen jugador, sino también para dominar el aspecto psicológico, tan necesario en esta actividad profesional.

No obstante, se trata de una profesión que aporta su recompensa en forma de jugosos ingresos y vivencias únicas. Un modelo de negocio ideal para personas sin ataduras y con ganas de descubrir nuevos horizontes vitales a través del póker.

 

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