Cómo el internet de las cosas fomenta la economía

El mundo de la tecnología avanza a pasos agigantados y conlleva una adaptación de la sociedad y del mundo laboral. Los aparatos tecnológicos que se utilizan a diario en todo tipo de campos (por ejemplo, la medicina, la industria, la automoción; e, incluso, los pequeños electrodomésticos caseros, como las cafeteras) son cada vez más sofisticados y pueden ir conectados a la Red.

Es lo que se llama el Internet de las Cosas, que ha evolucionado de forma significativa desde hace unos años y cuenta con grandes potencialidades de crecimiento en todo el mundo. Pero ¿qué oportunidades generan estas nuevas tecnologías? ¿Qué retos suponen y cómo habrá que actuar ante ellos? Estas y muchas otras preguntas están ya sobre la mesa y motivan a la reflexión y actuación de autoridades políticas, empresarios, ciudadanos y consumidores.

 

Oportunidades que se crean gracias al Internet de las Cosas

 

Hay una frase muy sabia que dice que un cambio es siempre una oportunidad. Esto, aplicado al mundo de los negocios y del trabajo, puede implicar, efectivamente, la oportunidad de transformar negocios cuando se aplica en ellos la tecnología. En este sentido, el Internet de las Cosas o Internet of Things (IoT), además de suponer retos tecnológicos e implicar la contratación de personas con estos perfiles y nuevas habilidades en robótica, programación, redes de comunicación o, incluso, marketing online, lleva consigo también la creación de nuevos puestos laborales. De este modo, la gran cantidad de datos que estos dispositivos son capaces de almacenar, como los registros de búsquedas en Google, las suscripciones a páginas o las peticiones de correos electrónicos, los datos de geolocalización, hace que sea necesario registrar, procesar y analizar todo ello en el ya conocido como Big Data.

 

Conseguir una oportunidad laboral gracias al IoT

 

En este mundo, en el que parece que cada vez es más complicado encontrar un empleo, las oportunidades laborales que crea el IoT han de tenerse en cuenta. Así, para que todos estos aparatos inteligentes se comuniquen cada vez más entre ellos, consigan tener mayor autonomía y cuenten con procesadores más veloces y sensores más precisos y potentes, son necesarias una investigación continua y la aplicación de todo tipo de conocimientos, lo que lleva a trabajar, en coordinación, a los equipos interdisciplinares. Actualmente, se estima que existen unos 20.000 millones de dispositivos conectados al Internet de las Cosas, pero las cifras no paran de crecer y se prevé que, para 2020, sean ya unos 50.000 millones. De hecho, es en la próxima década cuando está previsto que este pase a tener un papel preponderante en el mundo digital y conlleve todo tipo de transformaciones en muchos sentidos.

Hoy por hoy, ya hay unos 6,2 millones de desarrolladores en todo el mundo trabajando con el Internet de las Cosas. Esto implica una gran cantidad de puestos de trabajos ya generados, pero está todavía muy lejos de las opciones que puede generar a corto y medio plazo. No en vano, se estima que cada año se incrementará en un 57 % el número de desarrolladores que trabajarán con el Internet de las Cosas en todo el mundo.

 

 

Es casi imposible hacerse una idea de la gran cantidad de aparatos que, de forma continua, están subiendo datos a las redes. Los semáforos conectados, las cámaras de videovigilancia, las aplicaciones que se instalan en los teléfonos móviles, los coches con GPS… Hay una gran cantidad de aparatos que, de forma automática, incrementan el flujo y la densidad del Big Data. Hay estudios que indican que el 90 % de lo que existe en la Red se ha creado en los últimos años. Precisamente, cuando el Internet of Things ha vivido su primer gran boom mundial.

 

Pero ¿qué perfiles laborales son y serán los más demandados y valorados en el entorno del IoT? Como ya se ha indicado, los desarrolladores de software y hardware estarán entre los primeros. Pero también hay otros que pueden verse muy beneficiados, si saben adaptarse, formarse y estar pendientes a lo que demanda el mercado en cada momento. Así, entre los perfiles digitales más demandados, destacan ya los siguientes:

 

– Técnico de sistemas virtuales o en cloud

– Analista de datos especialista en seguridad

– Técnico o administrador de sistemas distribuidos

– Diseñadores de experiencias de usuario

– Programadores desarrolladores de inteligencia artificial

 

 

El Iot: una revolución para el mundo de los negocios

 

Pero si los perfiles profesionales están ya cambiando y adaptándose, el mundo de los negocios también está mudando rápidamente y enfrentándose a todo tipo de retos y nuevas circunstancias. Tener en casa una nevera que avisa acerca de cuándo se están acabando los productos o contar con una máquina en la empresa capaz de saber cuándo necesitará recambios o que, incluso, pueda autorrepararse es, ya de por sí, toda una revolución. En esta línea, el Internet de las Cosas lleva a una mayor automatización y, por tanto, a una reducción de perfiles mecánicos o que se pueden sustituir por las máquinas, lo que puede aligerar las plantillas en ciertas empresas, como las líneas de producción de automóviles, por ejemplo.

Por otra parte, los perfiles profesionales más demandados tendrán que tener capacidades tecnológicas y digitales para adaptarse a las necesidades de todo tipo de empresas. Estas, a su vez, estarán más interconectadas entre sí y también entre sus empleados y directivos. Por ejemplo, ya no hará tanta falta que la gente esté, físicamente, en la misma oficina. Se podrá y, de hecho, se hace ya cada vez más, trabajar a distancia y colaborar con diversos proyectos de forma, más o menos, simultánea. Parece claro que la tendencia es a la diversificación y trabajar por proyectos más que al clásico puesto de trabajo fijo para toda la vida.

Las tecnologías avanzan cada vez más rápidamente y eso lleva consigo también que la gente tenga que adaptarse a ello. Pero también genera mayor libertad de movimientos y más capacidad para autoorganizarse y gestionar el tiempo de cada uno.

 

El marketing digital y el IoT

 

A nivel empresarial y de negocio, el Internet de las Cosas puede aportar grandes cantidades de información sobre los clientes, sus pautas de consumo, sus prioridades y sus deseos en cada momento del año y de sus vidas. En este sentido, está transformando ya la forma de hacer publicidad y marketing. Ya existen, por ejemplo, tiendas retail online capaces de recabar datos a través de los perfiles que rellenan los usuarios, su navegación por la página, las cuestiones por las que se interesan o sus compras, para mandarles, posteriormente, cuestionarios de satisfacción, ofertas personalizadas o promociones de todo tipo. Esta es una clara aplicación del Internet de las Cosas en el mundo de los negocios y del marketing, pero hay muchas más que ya se están explotando y otras que se empezarán a aplicar en un futuro cercano.

No obstante, una vez más, conseguir tratar todo este volumen de datos, gestionarlo y lograr analizarlo de forma correcta serán acciones fundamentales para dirigir bien los futuros mensajes y lograr visitas, comentarios, links y recomendaciones que hagan aumentar la reputación y las conversiones de los negocios online.

 

El Internet de las Cosas y las Administraciones Públicas

 

El IoT no es algo que afecte en exclusiva al sector privado. Así, la Policía puede recabar todo tipo de datos y estadísticas sobre cámaras de tráfico. La Administración puede hacer lo mismo sobre consultas y atenciones en los hospitales y las líneas telefónicas o virtuales. En consecuencia, pueden adaptar sus mensajes, actuaciones políticas e, incluso, inversiones públicas, en función de las informaciones recabadas por tantos y tantos aparatos que están permanentemente conectados y enviando información.

Cada vez hay más semáforos conectados, más buses que registran sus recorridos e incidencias, más formularios online y muchos otros tipos de tecnologías relacionadas con las Administraciones Públicas que recaban información de forma continua tanto de los actos que llevan a cabo los ciudadanos como de una forma totalmente autónoma.

 

El impulso de la ciberseguridad

 

Con tantos datos de todo el mundo pululando por Internet y todo tipo de aparatos conectados, la inversión en ciberseguridad no es ya una opción, sino una auténtica obligación para empresas y Administraciones Públicas. En este campo, se abre un gran abanico de oportunidades laborales que, además, suelen estar muy bien pagadas. Conseguir evitar los ataques, que pueden generar millones de pérdidas económicas, así como graves crisis de reputación, está cada vez más valorado; e invertir en formarse en este campo es, sin lugar a dudas, una decisión acertada. Ya ha quedado patente el peligro que puede provocar que los piratas informáticos ataquen los datos de un banco o gobierno o, incluso, puedan acceder al control remoto de un coche conectado a Internet. Por ello, invertir en ciberseguridad es esencial y va a ser uno de los sectores que registren un mayor incremento.

En definitiva, el Internet de las Cosas, que ya está mucho más presente de lo que mucha gente imagina, está creando todo un nuevo abanico de oportunidades laborales, es ya clave para transformar los negocios y va a seguir creciendo a un alto ritmo durante los próximos años. Así que formarse en él, desarrollarlo y tenerlo en cuenta serán ideas cada vez más importantes tanto para los profesionales como para las empresas y Administraciones Públicas.

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