Cocinar como alternativa laboral

Tradicionalmente, cocinar como profesión estaba asociado a la hostelería, ya fuesen restaurantes, hoteles o comida rápida. Sin embargo, y al igual que la sociedad, la gastronomía evoluciona y hoy existen varias formas de generar ingresos a través de esta actividad.

Ser foodie puede ser un primer paso para aprender a cocinar y hacer de ello un modo de vida. En este artículo se van a indicar las varias posibilidades que hoy en día ofrece una actividad que suscita el interés de un número cada vez más elevado de personas.

 

Nichos de mercado

 

En las sociedades avanzadas, la gastronomía parte de dos axiomas: especialización y priorizar la calidad sobre la cantidad.

 

​Especialización

 

Comer es, cada vez más, una experiencia diferente y se busca probar sabores distintivos y auténticos de determinadas zonas. De ahí que exista una especialización en determinados tipos de comida.

Un ejemplo es la cocina vegetariana y vegana. En el primer caso, es posible incorporar lácteos y huevos, mientras que en el segundo se prescinde de cualquier producto de origen animal. Este mercado crece en Occidente en personas adultas y, si se saben combinar bien los ingredientes, es posible degustar platos muy sabrosos de origen exclusivamente vegetal.

Otro tipo de comida que tiene un gran predicamento es la orgánica, que prescinde de pesticidas y fertilizantes químicos. En España, hay que indicar que los conceptos orgánico y ecológico son sinónimos, y existe una reglamentación estricta de la Unión Europea y consejos reguladores que garantizan la calidad del producto.

La comida étnica gana adeptos año tras año, y en las ciudades hay un público objetivo que aprecia probar platos de otras culturas y que está dispuesto a pagar un sobreprecio por un producto que no puede encontrar de otra forma.

Finalmente, otro segmento de la gastronomía, en especial para el público joven, es el de la comida rápida. En este caso, platos como la pizza, la hamburguesa o el kebab tienen un nivel de ventas asegurado.

 

Calidad sobre cantidad

 

Lo cierto es que, desde la eclosión de la Nouvelle Cuisine francesa a finales de los años 1970, la gastronomía se enfoca a priorizar la calidad de los productos, la combinación de sabores y una presentación vistosa para estimular los sentidos.

Afortunadamente, y en comparación con tiempos pasados, no se trata de que la gente se harte de comer, sino de que disfrute un producto de calidad bien cocinado y, por qué no, poder probar preparaciones novedosas. De hecho, hay un movimiento con conciencia social y ecológica, slowfood, que apuesta por priorizar el consumo de los productos de temporada y locales (Kilómetro 0).

Además, año tras año los cocineros perfeccionan sus técnicas, y hoy se puede disfrutar de la esferificación para probar pequeñas cantidades de un producto, o de la conversión de sólidos en líquidos. La cocina, hoy, es un campo de experimentación infinito.

 

Opciones de negocio

 

En primer lugar, es importante definir cuál es el nivel de dedicación que se quiere dar a esta actividad. Este punto es fundamental porque, dependiendo del caso, se puede trabajar a tiempo completo o hacerlo a tiempo parcial como complemento de ingresos. Si se opta por trabajar a tiempo completo, es importante realizar un plan de negocio y, de ser necesarias, buscar fuentes de financiación.

En segundo lugar, y una vez decidido cómo, será fundamental redactar la carta u oferta de platos. En este caso, es fundamental que se sepa cocinar bien todo aquello que se va a ofrecer. Un error de principiante es pensar que, por ofrecer más productos, se va a conseguir más clientela, y no siempre es así. De hecho, existen negocios que están especializados en dar tan solo cuatro o cinco raciones, pero como lo hacen muy bien tiene una afluencia de clientes alta.

 

​Eatwith

Esta opción es interesante para aquellas personas que ya tienen experiencia en el sector y que quieren ofrecer sus servicios de cocina. Cuenta con la ventaja de incorporar un programa de formación que permitirá aumentar las habilidades profesionales.

En este caso, y después de enviar la solicitud, se realizará una prueba al aspirante y, en caso de superarla, tendrá acceso al programa de formación. Posteriormente, la persona podrá crear sus propios eventos gastronómicos y establecer un precio por la asistencia.

BonAppetour

Esta plataforma es ideal para aquellas personas que, por vez primera, quieren cobrar por ofrecer sus servicios de cocina porque, además, permite la posibilidad de crear eventos para pocas personas en el domicilio del chef.

El evento se personaliza para indicar el conocimiento de idiomas, menú, precio, número de comensales, dirección y horario. También es posible incluir opiniones de personas que ya hayan comido con la persona que organiza el evento para que cuenten su experiencia.

Catering

El catering tiene varias vertientes y, tradicionalmente, se ha utilizado, bien para ofrecer comida de lujo para eventos de alta sociedad, bien para satisfacer las necesidades de colectividades como geriátricos, hospitales o centros de educación.

Sin embargo, en los últimos años, este modelo de negocio se ha extendido cada vez más entre las clases medias, porque ofrece un sinfín de posibilidades para personalizar el menú sin la necesidad de realizar grandes desplazamientos por parte del cliente a restaurantes, lo que cada vez se valora más debido a los controles de alcoholemia.

Se valora especialmente la capacidad de adaptar el menú a las necesidades de un determinado segmento económico y, más que en otros casos, poder sorprender con los platos o aperitivos. Esta es una buena salida profesional para aquellas personas que tengan habilidad especial para cocinar o experiencia en el sector.

Ahora bien, antes de plantearse la posibilidad de abrir una empresa de catering, hay que recordar que en los eventos se exige, no solo la preparación de los platos y dispensar bebidas, sino también el concurso de camareros que los sirvan. Por lo tanto, se trata ya de un modelo de negocio que requiere de una cierta infraestructura y contactos previos.

​Comida a domicilio

Puede parecer una obviedad, pero la comida a domicilio no es únicamente patrimonio de los restaurantes de comida rápida ni de las empresas de catering, sino que hay negocios especializados en este nicho de mercado que, en 2016, movió más de 120 millones de euros en nuestro país, y en crecimiento.

A diferencia de las empresas de catering, las empresas de comida a domicilio atienden pedidos más pequeños, incluso para una sola persona y, aunque con precios algo más altos que un restaurante de menú, suelen ofrecer una gama de platos mucho más amplia.

El principal punto fuerte de este tipo de negocio es el desarrollo de internet y las redes sociales como método de captación de clientes. Además, y aunque se necesitan unos determinados permisos y una cocina preparada, no requiere de tanto personal como en otros tipos de negocio.

​Restaurante

El restaurante sigue siendo el principal negocio de hostelería, puesto que mucha gente valora el hecho de desplazarse a un lugar físico como un acto social que va más allá del simple hecho de comer o cenar.

Sin embargo, para abrir un restaurante, además de la financiación y del plan de empresa, será necesario solicitar una serie de permisos a la administración y, en el caso de un traspaso, comprobar que esos permisos están en regla. Como pauta general, hay que decir que en pueblos y ciudades pequeñas puede funcionar muy bien el reclamo de la gastronomía local, apegada al territorio, mientras que en las grandes ciudades es más fácil posicionarse en un determinado nicho de mercado más especializado.

El consejo es que solo se dé este paso si se tiene una experiencia contrastada en el sector o si, antes, se ha probado con éxito la operación de cocinar para otras personas con éxito en plataformas por internet. La inversión en un restaurante es alta, por lo que no se debe tomar a la ligera si no se tienen los conocimientos del oficio y, también, de gestión empresarial.

 

​Conclusiones

 

El éxodo rural y el desarrollo urbano han hecho que cocinar pase de ser una necesidad de subsistencia a una actividad de ocio más. Millones de personas aprovechan sus ratos libres para preparar platos nuevos o perfeccionar aquellos que ya saben hacer, y obtienen un placer de ello.

Existen varias formas de comprobar si se tiene talento o no para hacer de la cocina un negocio. Las plataformas para organizar pequeños eventos gastronómicos en casa permiten calibrar hasta qué punto una persona es habilidosa y sus platos gustan a un número reducido de personas.

Más adelante, y una vez pasado el primer filtro, sí que se puede plantear la posibilidad de dedicarse a formas más complejas y que requieren de una inversión más elevada, como pueden ser abrir una empresa de catering, una de comida a domicilio o un restaurante tradicional.

Finalmente, hay un consejo importante. Las formas más modernas de negocio gastronómico se dan bien en grandes ciudades y áreas metropolitanas, pues son las que están más abiertas a nuevas propuestas y que cuentan con un público objetivo que las convierte en sostenibles.

 

 

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