Catas de vino a domicilio, una alternativa laboral para sumilleres

La crisis ha aguzado la imaginación en el sector empresarial, en los últimos años hemos visto crecer muchos negocios nacidos de la imaginación de los jóvenes y no tan jóvenes trabajadores que la crisis dejó con mucha preparación pero sin un trabajo al que volver cada día.

En estos años se ha insistido en que hay que ser emprendedor, buscar nuevas maneras de ganarse la vida, reinventarse; como resultado de estas palabras, han surgido nuevas formas de empleo. Se trata de llevar las actividades de ocio a tu propio domicilio en vez de salir a buscarlas. Este es el caso de las catas de vino a domicilio, una tendencia que se está extendiendo a muchos más ámbitos laborales.

Si eres sumiller profesional estás de enhorabuena, pues la cata de vino a domicilio es la nueva alternativa laboral que cada vez más profesionales del mundo del vino están eligiendo, porque hay cada vez más gente interesada en aprender, en entender y saborear el vino. El vino nunca ha pasado de moda, pero saber diferenciar un buen vino es cada vez más demandado.

 

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¿En qué consiste una cata de vinos a domicilio?

 

Por lo general, la cata de vinos se lleva a cabo en una bodega donde se enseña a los clientes a poner a prueba distintos vinos que se han elegido para la ocasión. Se les enseña a analizar el color, la trasparencia, los pigmentos…, ayudándoles a comprender estas características visuales del vino. Se continúa con la nariz, los clientes aprenderán a identificar los aromas, la complejidad y la intensidad características de cada vino.

Por último, se les enseña a analizar los distintos vinos en la boca. Allí descubrirán la acidez, la dulzura o la astringencia que provoca la fermentación y maduración del vino, el equilibrio de los buenos caldos y la persistencia de las notas de sabor características de cada uno.

La finalidad es que el cliente se vaya con una pequeña pincelada de lo que puede ofrecerle el mundo del buen vino. Pero a veces no se consigue este objetivo, pues en una cata puede haber tanta gente que los esfuerzos de los sumilleres no lleguen a todos. A la gente le gusta compartir esos momentos con amigos y conocidos y por eso, pueden preferir una cata privada. Y esto no está al alcance de todo el mundo.

De aquí nació la idea de la cata a domicilio, una reunión de conocidos que, para alguna celebración o por puro placer, desean, sin desplazarse, tener lo mejor de las catas en bodega en un sitio en el que se sientan cómodos.

 

¿Cómo se llega a ser sumiller a domicilio?

 

La oferta de catas de vino a domicilio está en expansión y la pregunta que muchos profesionales se plantean es como llevarlas a cabo. Lo más importante y esencial para tener éxito si emprendes un negocio de catas de vino a domicilio es ser un profesional bien formado y tener experiencia en el sector.

En el mercado podemos encontrar catas realizadas por verdaderos sumilleres galardonados, pero no es necesario tener premios para poder trabajar de ello, solo tener muchas ganas, ilusión y formación. No hay nada que guste más a los clientes que ver a un profesional que disfruta con lo que hace, eso garantizará que en el futuro nunca faltará trabajo.

Para llegar a ser sumiller existen muchos programas oficiales de certificación profesional con una programación teórica que puede realizarse online o presencial y, lo más importante, una programación práctica que siempre debería ser presencial. Por lo que, a la hora de elegir curso, hay que tener en cuenta cuándo y dónde se realizará esta parte práctica.

Una vez conseguido el título. Muchos profesionales elegirán trabajar en restaurantes y bares organizando catas generales vendiendo entradas anticipadas a través de Internet o en los propios locales; pero existe mucha más demanda de sumilleres fuera de estos ambientes. Existen varias formas de trabajar como sumiller en catas de vino a domicilio.

Existen plataformas de vinos que ofrecen la posibilidad de trabajar con ellos realizando las catas, estas plataformas se encargan de gestionar la demanda de catas, actúan como intermediario entre el cliente y el sumiller. Muchos servicios de catering también están lanzándose a este nuevo mercado y ofrecen, además de la comida, una experiencia más gourmet y organizan una pequeña cata de los vinos que se van a servir, completando así su oferta de servicios.

También existe la posibilidad de realizar las catas de vino a domicilio como freelance. Una opción perfecta si no dispones de mucho tiempo y lo quieres compaginar con otras obligaciones. Aquí cada sumiller se gestiona su tiempo, sus catas y los beneficios, pero también supone una inversión en material.

Para los más lanzados y valientes existe la posibilidad de convertirse en emprendedor y abrir una plataforma propia donde ofrecer esta clase de servicios. La inversión es más grande, pero tiene muchas posibilidades de, en poco tiempo, crecer y ampliar el negocio contratando a más personal y ofreciendo catas de otros productos.

 

 

¿Cómo se prepara una cata de vino a domicilio?

 

Lo primero es anunciarse, las redes sociales, actualmente, son una plataforma publicitaria que bien aprovechada puede impulsar un negocio emergente. Es muy aconsejable invertir en la marca para que se conozca cuando se acaba de lanzar al mercado.

La preparación para los clientes es también un punto importante a tener en cuenta. La gran mayoría de los clientes es posible que no sepan nada de vinos, por lo que es recomendable preparar unas breves explicaciones sobre el vino, cómo se obtiene, cómo se conserva, temperaturas, etc. Las catas a domicilio pueden durar entre una y dos horas dependiendo de la cantidad de vinos a catar, por lo que se han de calcular los tiempos invertidos en cada una de las explicaciones. Es importante no aburrir a los clientes.

En cuanto al material, lo más importante es la cristalería. Es aconsejable que las copas sean de cristal (que no vidrio) de calidad, puede resultar más caro, pero la experiencia que aporta es más exclusiva. Lo ideal es contar al menos con una copa especial para la cata por persona. Estas copas se denominan catavinos y han sido especialmente diseñadas para permitir un buen agarre, poder agitar el caldo sin esfuerzo, cuentan con un borde más estrecho para dificultar la pérdida de los aromas y fabricadas en cristal para que no se pierda ningún matiz del color del vino.

Es muy aconsejable, una vez se ha contratado el servicio, realizar una visita al sitio donde se va a realizar la cata y ver de los materiales disponibles; mesas, sillas y, sobre todo, iluminación. Si el lugar elegido no dispone de estos elementos se puede optar por alquilarlos para la ocasión, pero para una cata de vinos es fundamental una buena iluminación. Al igual que la copa debe ser de cristal traslúcido para ver los matices del color, la luz tiene que ser blanca para que no interfiera con estos colores.

Las catas pueden finalizar con algún detalle que agrade a los clientes y les fidelice. Siempre está bien tener críticas positivas pues la publicidad del boca a boca, incluso hoy, en la época de la información digital, sigue funcionando. Un servicio de calidad es aquel en el que el cliente termina satisfecho y se siente un poquito más experto.

 

¿Cómo se cobra por una cata de vinos a domicilio?

 

Por lo general, estas actividades se cobran por persona. En el mercado de actividades, las catas de vino a domicilio suelen estar a unos 15-20 € por persona por un servicio completo. Se debe hacer un balance de los costes en materiales de la cata, y dividirlo entre el número de personas. De esta manera, se obtiene el gasto por persona al que podemos añadir un pequeño margen de beneficio. El precio deberá ajustarse a las ciudades en las que nos encontremos y la oferta que haya en ella.

 

¿Por qué triunfan las catas de vino a domicilio?

 

Estas actividades están a la orden del día y su éxito radica en poder elegir, en tener la libertad de organizarlas y disfrutarlas cuando uno quiera y en un lugar en el que se siente la intimidad, ya sea en el interior de un domicilio, en un patio o terraza.

También están de moda las actividades de empresa donde participan todos los compañeros para estrechar lazos, limar asperezas y crear buen ambiente laboral. En estas ocasiones puede organizarse la cata en la propia empresa o en un local donde se celebre la reunión.

Son experiencias perfectas para las celebraciones de cumpleaños, jubilaciones, despedidas de solteros y solteras donde se busque, primordialmente, disfrutar de los amigos realizando juntos todo tipo de actividades.

Esta es una nueva oportunidad laboral para los que se reinventan con las dificultades, una forma de ganar dinero para los especialistas en vinos, más allá del restaurante. Utilizando la red se puede llegar muy lejos, no solo a los domicilios, sino que se pueden montar catas en el bar de moda, participar en eventos donde promocionar tu marca personal, conocer otros emprendedores del sector… Los tiempos cambian y los profesionales deben hacerlo también.

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